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Cuando
le preguntaron a David Hockney sobre el porqué de sus montajes fotográficos,
contesto sencillamente: "El lienzo no se estira".
Hablemos de lienzos. Desde el perfeccionamiento de la técnica
del óleo por los hermanos Van Eyck hemos "estirado" el lienzo
de todas las formas posibles. Desde el impresionismo a los "drippings"
de Pollock, las serigrafía de Warhol y la tiza de Keith Haring.
Lo hemos acuchillado, hemos derramado pintura sobre su superficie, lo
hemos pintado totalmente de negro y lo hemos dejado absolutamente en
blanco. Lo hemos fundido con la fotografía y la escultura. Lo hemos
reducido al tamaño de un sello y lo hemos ampliado hasta no caber en
las galerías. Lo hemos torcido, volteado, texturado, deformado y quemado.
Y ahora... qué?
Bien.. ahora tenemos un lienzo sobre el que se puede pintar en
directo y en tiempo real ante una audiencia potencial de 500 millones
de espectadores. Podemos interactuar con él y lanzarlo de una parte
al otro extremo del globo. Ése lienzo es la Red.
Cuando los medios, a través de los cuales el arte se expresa, no se
expanden, su única alternativa es encontrar nuevos cauces que de forma
casi mágica lo elevan a un nivel superior. Éste es uno de ésos momentos
mágicos. Incipiente y dubitativo. Contradictorio. Tremendamente traumático
y bello a la vez.
Quién dijo que la pintura está muerta? En absoluto. Solo un poco arrugada.
Estiremos el medio: Adoptemos Internet como el nuevo lienzo que es.
El juego como una nueva actitud. Y la luz como una nueva paleta de combinaciones
inexploradas.
El arte es experiencia: nueva experiencia. Aunque en esta primera
entrega de "Pintura Estirada", lo que se dice pintura, pintura... no
hay ni en las paredes.
Montxo Algora
ARTFUTURA
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