Arte + Pensamiento / Improv Everywhere


IMPROV EVERYWHERE

“Esto es sólo para participantes,” anuncia un abrigadísimo Charlie Todd por su leal megáfono gris. “Si hoy no habéis venido a quitaros los pantalones, estáis en el lugar equivocado.” Es una tarde glacial de enero en el Foley Square de la ciudad de Nueva York, y cientos de intrépidos bromistas hacen frente a los elementos para reunirse y despojarse de sus pantalones en la octava edición de “No Pants! Subway Ride” (¡Sin Pantalones! En el Metro).

Todd, un joven de 30 años con cara de niño procedente de Columbia, Carolina del Sur, es el cerebro de esta reunión, y cuando lo ordena la multitud reunida se dispersa por las entradas de metro más cercanas… y todos a la vez se bajan los pantalones. Incluso en una ciudad como Nueva York, ir en metro sin pantalones es una sorpresa garantizada, y hoy no iba a ser diferente: las personas que utilizan el transporte público miran fijamente, se ríen, incluso toman fotos. Cerca de 1.200 hombres y mujeres han salido con calzoncillos, bragas, bóxers cortos y bombachos, no sólo en Nueva York, sino en 21 ciudades del mundo. (“Trescientas personas tomaron el metro – sin vergüenza y sin pantalones,” informaría con sobriedad el Toronto Sun a sus lectores al día siguiente.) La misión termina con un grupo de agentes celebrándolo en Union Square, haciendo ángeles de nieve en el suelo, aún sin pantalones. Improv Everywhere lo ha conseguido de nuevo. Misión cumplida.

Improv Everywhere, la red más grande de bromistas jamás reunida, es la estrella en lo que se podría llamar la Época Dorada de la Broma. Por todo Estados Unidos y más allá, los grupos se reúnen para llevar a cabo bromas, artimañas y trucos de todo tipo, desdibujando la línea entre la broma y el teatro de guerrilla, y usando Internet para compartir su trabajo con el público de todas partes. La broma, por supuesto, tiene una larga e ilustre historia que se remonta hasta… bueno, Adam y la serpiente: “¡Ajá! ¡Te comiste la manzana!” Los campamentos de verano y los campus universitarios han sido durante mucho tiempo zonas de recreo para bromistas, mientras vanguardistas como Marcel Duchamp y el movimiento dadaísta elevaba la broma a una expresión artística. “Borat” y (próximamente) “Bruno” han llevado las bromas de retorcerse de vergüenza ajena a la gran pantalla. Pero es Internet – y grupos como Improv Everywhere que han aprendido cómo sacarle provecho – el que ha sido el primordial motor en el renacimiento de la broma. Más de siete millones de personas han visto el vídeo de “No Pants!” en YouTube, y por todo el mundo han surgido imitadores.

Improv Everywhere ha realizado más de 80 misiones, involucrando a miles de presuntos “agentes,” que se traducen en innumerables titulares y bastantes espacios de noticias en televisión como para rellenar lo que equivaldría a una temporada de episodios de Punk’d (programa de televisión emitido por MTV). Sus propios vídeos han generado más de 55 millones de visitas online. Pero su influencia insidiosa sin duda ha contagiado a un público mucho mayor: Son literalmente cientos los grupos inspirados en Improv Everywhere alrededor del mundo, sin comentar las masas de “víctimas” desconcertadas y balbuceantes que cada broma deja a su paso. Según el legendario bromista Alan Abel - cuyo grupo sin ánimo de lucro Citizens Against Breastfeeding (Ciudadanos Contra el Amamantamiento) condenó lo que llamaron “una relación incestuosa entre la madre y el bebé que se manifiesta en una adicción oral que conduce a los jóvenes a fumar, beber, e incluso volverse homosexuales” - “Muy pronto tendremos tantos grupos gastando bromas como coros de iglesia.”

Para Improv Everywhere, lo que exactamente constituye una broma es asunto del maestro. Charlie Todd se mudó a Manhattan el verano de 2001 para convertirse en actor. Una noche un amigo le mencionó que se parecía al cantante pop Ben Folds. No se parece, pero ¿quién demonios sabe a quién se parece realmente Ben Folds? Todd decidió pasarse la tarde jugando a ser él. Su amigo le increpó en el siguiente bar: “Oye, ¿tú no eres Ben Folds?” “¡Vaya, sí, soy yo!” Lo siguiente que supo es que un par de guapas británicas le rodearon. La noche siguiente: mismo gag, distinto bar. ¡Voila! Esta vez todo el mundo se lo creyó. Fotos, autógrafos, bebidas gratis. Consiguió algunos teléfonos también. Charlie Todd y su pandilla habían “creado una escena.”

“Al día siguiente me decía, tío, tienes que hacer más chorradas como ésta,” recuerda cenando en un restaurante indio. Y así lo hizo, documentando cada “misión” en lo que comenzó como un sitio web básico que apodó improveverywhere.com. Ferviente discípulo del comediante y artista de los años 70 Andy Kaufman, a Todd le gusta decir que lo único que realmente le distingue de los otros bromistas de ayer y hoy es que él es un archivista compulsivo. Actualmente improveverywhere.com ofrece más de 70 vídeos de calidad profesional, un blog, un DVD, y una sección de FAQ (en caso de que te sientas abrumado). El artículo de su momento Eureka haciendo de Ben Folds está ahí. Al igual que el vídeo en el que sale al escenario en el Hammerstein Ballroom en noviembre de 2006, abriendo el espectáculo y haciéndose pasar por el mismo Ben Folds.

Todd se pasó a Internet porque quería compartir una historia divertida, pero pronto se dio cuenta de su potencial para movilizar a bromistas aletargados. Actualmente preside una lista de correos electrónicos de 22.000 aspirantes a agentes, deseosos de acción, esperando órdenes. Semejante poder viene bien cuando quieres irrumpir en Abercrombie & Fitch con hombres desnudos de cintura para arriba – en esta ocasión aparecieron 111 personas – o causar estragos en Best Buy inundando el lugar de camisas de polo azul y pantalones caqui (uniforme del establecimiento). “¡El secreto de Thomas Crown! ¡El secreto de Thomas Crown!” gritaba una desconcertada encargada por su walkie-talkie. El grupo hizo creer a una multitud de neoyorquinos que U2 daba un concierto sorpresa gratis en una azotea del centro y convenció a los compradores de una Barnes & Noble local que el escritor ruso Anton Chekhov iba a ofrecer una lectura. Chekhov, por supuesto, murió en 1904.

“Siempre he pensado que las bromas de Improv Everywhere son como ser apuñalado con un carámbano,” dijo Todd Simmons, un aspirante a actor y agente consumado que hace el papel de encargado de los servicios vestido con esmoquin en el servicio de caballeros de un restaurante McDonald en Times Square. “Cuando la gente se da cuenta de que se ha cometido un crimen, todas las pruebas han desaparecido.”

Fue la simple genialidad de “Frozen Grand Central” la que puso a Improv Everywhere en el punto de mira internacional. Más de 200 agentes con relojes sincronizados se reunieron en la estación, y se quedaron congelados, todos al mismo tiempo. Se quedaron clavados durante cinco minutos. “Esta es la locura más grande que jamás he visto, y soy poli,” comentaba un agente de policía en servicio. El vídeo se publicó en enero de 2008 y casi inmediatamente se convirtió en un viral. Más de 16 millones de personas le han dado al play. Según Todd, otros grupos han repetido el gag en 100 ciudades.

Uno de los principios que rigen a Improv Everywhere es el hecho de que sus misiones son crímenes sin víctimas. El objetivo consiste en conseguir de aquellos que lo presencien una risa y una historia que contar, sin humillar a nadie. Sin embargo, Todd aún no se siente muy cómodo con hasta donde Improv Everywhere llevó los límites de la bondad humana cuando, en 2004, presentó la misión “Best Gig Ever” (El Mejor Concierto de la Historia), donde hizo un llamamiento a su creciente milicia de agentes para que memorizaran las letras de las canciones de un grupo elegido al azar, se hicieran camisetas con el nombre del grupo, y aparecieran de improvisto en su actuación del domingo por la noche. Treinta y cinco acérrimos “fans” de Ghost of Pasha se echaron a la calle para ofrecerle al grupo desconocido el concierto de su vida. Cuando el grupo se enteró de la broma, se sintieron un poco desanimados.

Esa broma estuvo a punto de romper el espíritu de las misiones de Improv Everywhere: crear una auténtica escena que le da a la gente una excusa para salir de su rutina diaria. Esta filosofía se puso a prueba esta primavera, cuando Improv Everywhere organizó una misión titulada “Best Funeral Ever” (El Mejor Funeral de la Historia). La broma, una variación del “Best Gig Ever,” consistía en que Todd junto con otros 30 agentes se colaran en el entierro de un neoyorquino fallecido recientemente. Todd explicó que el objetivo residía en dar al amado difunto y a sus seres queridos el más maravilloso funeral imaginable, pero la respuesta fue muy distinta a cualquiera que Improv Everywhere hubiera visto antes. Tan pronto como el vídeo se publicó se hizo evidente por los comentarios que Todd y compañía habían ido finalmente demasiado lejos: “Habéis hecho algunas grandes bromas, pero esta es simplemente una cagada completa.” “Estoy avergonzado de pensar que fui fan vuestro.” “Esta broma es de muy mal gusto.” Esa noche el telediario local de WPIX retransmitió parte de la misión, preguntándose: “¿Se ha pasado de la raya esta gente?”

Lo que todos estos observadores ofendidos no consiguieron darse cuenta fue de la fecha: 1 de abril (día de los Santos Inocentes en Gran Bretaña). No había ningún funeral, ni familia de luto. Todos eran agentes, y la broma era para todos nosotros. Si se hubiera dicho la fecha, todo el ardid hubiera estado claro, pero en una continuación publicada el 2 de abril, Todd pidió perdón a todos aquellos “a los que les hicieron creer que se habían vuelto locos haciendo algo tan horrendo.”

Para Todd, cuyo libro titulado exageradamente Causing a Scene: Extraordinary Pranks in Ordinary Places With Improv Everywhere salió a la venta recientemente, el arte de la broma y la motivación tras ésta es bastante simple. Cuando hoy en día da conferencias en los campus universitarios alrededor del país – el pasado septiembre impartió un seminario en Rusia – los estudiantes siempre están sedientos del mensaje contracultural detrás de su trabajo. “Siempre te preguntan: ‘¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?’ Y lo pasan mal cuando respondo: ‘En realidad es pura diversión.’”

Texto originalmente publicado en el catálogo de ArtFutura 2009.


IMPROV EVERYWHERE www.improveverywhere.com