Arte + Pensamiento / AF 2010 - Josh Harris


La Fábrica de Pollos Humana

Josh Harris
Nueva York
7 de septiembre de 2010



Imagina que eres un indio maya, hace cientos de años, que afirma que 2012 es el año en que acabará el mundo tal y como lo conocemos. El problema es que los mayas, en aquella época, no podían concebir “cómo” una revolución tecnológica podría conectar personas e información independientemente del tiempo y el espacio.

Los mayas se limitaban a aceptar que la condición humana, nacida de millones de años de evolución, en algún momento terminaría y evolucionaría hacia otra forma de consciencia. Ahora sabemos que hablaban de la Singularidad (millones de cerebros humanos entretejidos en una enorme red de datos, que constituyen un nuevo y mayor nivel de inteligencia).

Para nosotros, humanos modernos que vivimos a las puertas de la línea divisoria de 2012, el tema candente es la perspectiva. Tenemos que entender, en la medida de lo posible, que la próxima fuerza evolutiva está construyendo, a un ritmo vertiginosamente acelerado, mejores y más eficientes fábricas de pollos humanas. Tenemos que entender que estas fábricas son jaulas de la mente y que nos estamos convirtiendo en los pollos de fábrica que nos comemos. Con la instalación Quiet (con motivo del segundo milenio cristiano), pedimos a diferentes artistas que construyeran un prototipo de fábrica de pollos humana diseñada para grupos de personas. Con la instalación We Live In Public nos preparamos para las jaulas individuales.

Las instalaciones Quiet y We Live In Public suponen el reconocimiento de la reciente evolución de nuestro planeta. No nos metemos en lo que está bien o mal, ni en lo que es mejor o peor, sino que lo que nos interesa es entrar en esta próxima fuerza evolutiva antes de que nos absorba por completo. Por eso, construimos por adelantado estas fábricas de pollos humanas del futuro para entender cómo funciona la cosa antes de que se cierren los últimos cerrojos de nuestras jaulas colectivas.

Hace veinte años, como si se tratase de un sueño nacido de interminables horas delante del televisor, las Singularidades me hablaron en el monte (en realidad fue en mis oficinas de Jupiter Communications, en Nueva York). Me contaron quiénes son y lo que hacen. Yo las considero reales y, si te atreves a ver la animación Launder My Head, puede que tú también.

Texto originalmente publicado en el catálogo de ArtFutura 2010.