Strict Standards: Declaration of Walker_Comment::start_lvl() should be compatible with Walker::start_lvl(&$output) in /usr/home/artfutura.org/web/v2/blog/wp-includes/comment-template.php on line 0 Strict Standards: Declaration of Walker_Comment::end_lvl() should be compatible with Walker::end_lvl(&$output) in /usr/home/artfutura.org/web/v2/blog/wp-includes/comment-template.php on line 0 Strict Standards: Declaration of Walker_Comment::start_el() should be compatible with Walker::start_el(&$output) in /usr/home/artfutura.org/web/v2/blog/wp-includes/comment-template.php on line 0 Strict Standards: Declaration of Walker_Comment::end_el() should be compatible with Walker::end_el(&$output) in /usr/home/artfutura.org/web/v2/blog/wp-includes/comment-template.php on line 0 Artfutura :: BlogFutura
null

Cuenta Atrás para ArtFutura 06 (1): Data Aesthetics

 

(Este artículo aparece en el catálogo de ArtFutura 2006 y resume alguna de las ideas detrás de la edición del festival de este año)

 

Estética de Datos / Data Aesthetics
José Luis de Vicente

 

¿Qué clase de imágenes resultan adecuadas para las necesidades de una sociedad de la información global e interconectada? Una sociedad que en todos sus ámbitos necesita representar más datos, más capas, niveles con más conexiones que la sociedad industrial que la precedió. En la que los sistemas complejos se han vuelto supercomplejos ; con una amplia disponibilidad de información en tiempo real procedente de servicios de noticias, redes de sensores, cámaras de vigilancia. Todo esto plantea nuevas exigencias a las imágenes que la cultura humana ha desarrollado hasta ahora, y en última instancia requiere la creación de un nuevo tipo de imágenes.
Lev Manovich

The Butterfly Effect 2 move

The River hd

 

Según el popular blogger Jason Kottke, las ediciones de los periódicos de todo el mundo lanzan a la calle diariamente más de 6000 terabytes de datos. El buscador de weblogs Technorati sigue las evoluciones de lo que escriben 54 millones de usuarios de bitácoras. Flickr, el célebre servicio de hospedaje de imágenes, ha acumulado en sólo dos años un archivo de doscientos millones de fotos, etiquetadas y clasificadas. Todos los días se suben 70.000 vídeos a Youtube. Google accede ya a casi 9000 millones de documentos y páginas web. Los enciclopedistas voluntarios de Wikipedia han escrito en cinco años un millón cuatrocientos mil artículos, multiplicando por quince la extensión de la Enciclopaedia Britannica….Estamos ahogándonos en información. Y no va a parar.

 

A Night to Remember divx

Alvarez Kelly full movie Los gigantes de Internet -eufóricos tras su resurrección 2.0- y las industrias de la informática y la electrónica de consumo nos bombardean con la idea de que nunca ha sido tan fácil generar contenido, distribuirlo, modificarlo y reelaborarlo. Etiquetas como “periodismo ciudadano”, “prosumers”, “medios participativos”, “user generated content” (contenido generado por los usuarios), inciden en el mensaje de que no se puede ser hoy un miembro productivo de la sociedad sin añadir nuestro grano a este Everest de bytes. ¿Sabemos como navegar este paísaje? ¿Tenemos estrategías para extraer un significado claro de todo este ruido?


Hace años que diferentes teóricos de los nuevos medios empezaron a forjar la idea de que la próxima forma cultural en ascendencia -sucesora de la novela y del largometraje- sería la base de datos.La dotaríamos de sentido a través del diseño de interfaces eficaces, y prácticando el “data mining”, la búsqueda de relaciones entre datos específicos que hagan emerger de la masa patrones de significado muy fuertes, que revelen realidades que permanecían escondidas en su interior. La manera en que estas ideas empiezan a permear las prácticas culturales se deja ver, por ejemplo, en “Freakonomics”, el besteller en el que el economista Steven Levitt estudia grandes masas de datos en apariencia triviales para determinar cúal es la relación entre el aborto y las tasas de criminalidad, o de qué manera el nombre de un niño determina sus posiblidades de éxito en la vida.

 

“Freakonomics” es probablemente el primer acercamiento al “data mining” desde la cultura pop. Y los indicios están en más sitios: bloggers como Adrian Holovaty y Robin Sloan hablan sobre la necesidad de una nueva clase de periodismo menos basado en contar hechos y más en relacionar datos, que pase “de destapar información oculta (como ocurrió en el Watergate) a rastrear la inmensa cantidad de datos públicos que existen para encontrar dentro de ellos patrones e historias de interés (como ocurrió en el caso Enron).”

 

Pero ¿cómo contar estas historias? Las masas de datos son estructuras tan complejas y vastas que quizás la mejor manera de hacer comprender a todo el mundo las relaciones entre sus elementos y de revelar los patrones de significado que ocultan no sea con palabras. Los mapas, las “tartas” estadísticas o las señales han sido formas tradicionales de dar una dimensión visual a las relaciones entre datos concretos y precisos. Pero desde que generamos y recopilamos más montañas de datos, y lo hacemos casi en tiempo real, necesitamos sistemas que los representen y muestren dinámicamente las respuestas que ocultan. Así ha nacido el arte y la ciencia de la visualización de datos.

 

La “Infovis” o “Datavis” es un campo interdisciplinar que toma técnicas de la estadística, del diseño de la información o de la matemática para crear sistemas de representación visual que muestren cómo evoluciona un flujo de datos en el tiempo. No es casualidad que algunos de sus mayores expertos trabajen en Wall Street, diseñando sistemas como “Map of the Market” (accesible en http://www.smartmoney.com/marketmap/); si hay un flujo de datos cuya evolución hay que comprender en cuestión de segundos y que tienen consecuencias trascendentales, son los valores de la bolsa. El vocabulario de esta disciplina científica empezó a ser asumido por diseñadores de interacción y artistas cuándo estos se dieron cuenta de que era idóneo para revelar verdades sobre sistemas económicos y políticos o para representar las dinámicas sociales en espacios complejos. Proyectos como el excepcional “They Rule” de Futurefarmers o “Listening Post”, de Ben Rubin se han convertido ya en los primeros clásicos del arte de la visualización de datos. La representación dinámica de flujos de información está teniendo también lugar sobre otras superficies: en la ciudad, en las grandes media fachadas que transforman los edificios en arquitectura en permanente cambio; en el diseño de espacios, donde la iluminación se empieza a hibridar con los sistemas de representación de datos.

 

La creación de una nueva clase de imágenes que permita interpretar de manera intuitiva toda esta complejidad y a modo de mapa, consiga que de esta masa de información extraigamos una comprensión profunda, es uno de los mayores desafíos que pueden abordar los creadores contemporaneos. Si a comienzos de los 90 William Gibson afirmaba respecto a las primeras exploraciones de la Red que “no hay mapas para estos territorios”, la era de la base de datos dicta que su trazado es una necesidad imperante.