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ArtFutura 2013



Las sorprendentes técnicas desarrolladas en sus proyectos por Sachiko Kodama no tienen precedente en las prácticas artísticas contemporáneas, dentro o fuera del ámbito de las artes digitales. Su trabajo es un ejemplo de cómo la investigación científica puede expandir el vocabulario expresivo de los artistas hoy.

El trabajo de Kodama se basa en el estudio y manipulación de unas sustancias concretas, los ferrofluidos, cuyas propiedades resultan, a la vista, casi mágicas. Los ferrofluidos son líquidos que por su contenido metálico tienen propiedades magnéticas, y responden a la cercanía de campos imantados vibrando y cambiando de forma. A través de un sistema informático, la artista controla la fuerza de estos campos magnéticos para graduar con precisión la respuesta del líquido.



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Sachiko Kodama


Sachiko Kodama: Esculpir la Impermanencia
Texto de Pau Waelder

En el interior de un recipiente en forma de píldora, formado por una parte inferior dorada y una campana de cristal, se alza una pieza metálica de forma cónica, rodeada por un espeso líquido negro. La pieza, cubierta por una pátina dorada, presenta una hendidura que la recorre en espiral desde la base hasta la afilada punta. El líquido negro empieza a palpitar, se hincha alrededor del cono metálico como si fuese a formar una gran burbuja y de repente, trepa por la hendidura formando hileras de púas negras que giran rápidamente alrededor de la estructura, hasta cubrirla totalmente.

Una misteriosa forma, similar a la de un erizo, vibra ahora más lentamente y se mantiene con la incierta consistencia de una gelatina hasta que, de repente, empieza a desmoronarse. Las púas se convierten nuevamente en un líquido que resbala por las paredes de la torre puntiaguda y forma nuevamente una balsa densa y quieta.

Sachiko Kodama afirma que son precisamente la naturaleza y los seres vivos los que inspiran su obra. La simetría de las plantas, los movimientos de los animales y el ritmo de la respiración de los seres vivos son referencias clave en la concepción de sus esculturas cambiantes. El comportamiento de la materia que anima por medio de un campo magnético sin duda puede relacionarse con el de algún tipo de criatura, a la vez que recuerda a las estructuras abstractas que se pueden generar por ordenador gracias al uso de cálculos matemáticos.

En este sentido, las piezas de Kodama se mueven en un terreno ambiguo entre lo natural y lo artificial. Para comprender su trabajo es preciso, por tanto, tener en cuenta el proceso que lo genera y sus vinculaciones con la cultura tecno-científica, pero también las raíces culturales de la propia artista, en el contexto del arte japonés. Las obras de Sachiko Kodama reflejan una serie de conceptos propios de la cultura japonesa, tales como el valor de la observación de la naturaleza, la apreciación del carácter efímero y mutable de la materia, o la pulcritud y precisión en la ejecución de las piezas. En primer lugar, el aspecto “vivo” de las piezas puede relacionarse con el animismo propio de la cultura japonesa, siendo estas esculturas en cierta forma una materialización de la convicción que cualquier materia puede contener un espíritu.

También la estructura cerrada y contenida en que se presentan las piezas (necesaria por cuestiones técnicas) es comparada por la artista con los hakoniwa, diminutos jardines y paisajes en cajas, usados en juegos y también en una forma de terapia. Estos jardines constituyen una representación reducida de la naturaleza, en un entorno controlado que permite su observación calmada, sin miedo a correr riesgo alguno.

De forma similar, obras como Morpho Towers/Two Standing Spirals (Black Box) crean un ámbito controlado para un proceso siempre cambiante y misterioso, que invita de la misma manera a una contemplación meditativa. En Breathing Chaos (2004), la artista identifica sus obras con una expresión de las fuerzas de la naturaleza, en particular el aspecto caótico e impredecible de los fenómenos naturales tales como tifones, terremotos y erupciones volcánicas que, según señala Machiko Kusahara, forman parte de la cultura japonesa.

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